El hurto en gran consumo no es aleatorio ni responde a necesidad básica. Los datos que analizamos en STC en 2025 revelan un patrón claro: marcas reconocidas, precio elevado y fácil reventa.
¿Qué productos se roban más?
El alcohol es el producto más robado en supermercados de España en 2025, seguido de charcutería, chocolate, productos de salud y belleza, y aceite de oliva (único alimento básico en el top). Así lo revelan los datos que recogimos y analizamos desde STC procedentes de la información brindada por clientes de distintos países europeos, esto nos ha ayudado a dibujar un mapa del hurto en alimentación muy alejado del estereotipo del robo por necesidad.
No se roba harina, pasta o leche. Se roba whisky premium, cosmética de marca, chocolate gourmet o jamón ibérico de alta calidad. Con una sola excepción relevante: el aceite de oliva, cuya escalada de precio en los últimos años lo ha convertido en uno de los artículos más sustraídos en los lineales españoles.
Porque el hurto también es bastante “marquista”.
Cuando un producto tiene más valor de mercado, también aumenta su atractivo para la reventa o el consumo propio.
El alcohol lidera el ranking europeo
Si observamos el mapa con el producto más robado por país, hay una categoría que destaca claramente sobre el resto: el alcohol.
Aparece como el producto más robado en varios países europeos y sigue siendo uno de los artículos que más preocupa al retail por una combinación muy concreta:
- alto valor económico,
- tamaño relativamente fácil de ocultar,
- y gran facilidad de reventa.
Pero no es el único.
En el TOP 10 europeo también aparecen categorías como salud y belleza, carnes, café, chocolate o parafarmacia. Productos muy presentes en el día a día del consumidor, pero donde el hurto suele centrarse en referencias premium o marcas reconocidas.

El patrón que se repite en prácticamente todos los países analizados apunta siempre en la misma dirección: productos asociados a marcas reconocidas, consumo premium, precio elevado y alta facilidad de reventa.
Pequeño, caro y fácil de esconder
Muchos de los artículos más robados en supermercados comparten características físicas muy concretas: tamaño reducido, precio elevado, larga vida útil y fácil ocultación bajo la ropa o en bolsos. Es el caso de los productos de afeitado, la cosmética o la parafarmacia: referencias que no caducan en semanas y mantienen un valor de reventa alto.
Este perfil de producto es precisamente el que más rentabilidad ofrece al hurto organizado, una modalidad que ha crecido de forma sostenida en el retail de alimentación europeo.

Proteger el producto también protege al consumidor
Ante este escenario, cada vez más supermercados están reforzando la protección de determinados artículos mediante tecnologías antihurto y sistemas de control más inteligentes.
Y esto no solo ayuda al retailer.
También ayuda al consumidor.
Porque cuando las pérdidas por hurto aumentan, muchos establecimientos terminan repercutiendo parte de ese impacto en el precio final de los productos.
Por eso la protección en tienda ya no se entiende solo como una medida de seguridad. Cada vez tiene más relación con la eficiencia operativa, el control del stock y la sostenibilidad económica del propio negocio.
La tecnología no evita únicamente pérdidas.
También ayuda a que el retail pueda seguir funcionando de una forma más equilibrada, eficiente y rentable.
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